26 sept. 2009

El sentido de la vida

ECHO de menos a mi gente, a mi madre, a mis amigos. Subo hoy un tema de Tremedo y Griffi. Probablemente los mejores músicos de mi ciudad de origen. En sus composiciones mezclan varias especias. Hip-hop, jazz y funk en un cóctel que resulta inconfundible. Tremendo es quien elabora las letras y quien le pone voz a estas composiciones que, desde mi punto de vista, son poesía urbana en estado puro. Poesía que habla de las cosas sencillas de la vida. La música del tema que subo en este post la compuso mi amigo Toni T. Que es un tipo muy especial. Nos divertíamos un montón los dos juntos escuchando sus composiciones musicales, hablando de política y de la niñas que nos queríamos pillar. Y que nunca nos pillábamos. Con él hice mi primer viaje a Lituania. De eso hace ahora unos cuatro años. Y también me acompañó en un viaje a Francia, donde conocí a Alisa. Una rusa de Riga de la que me enamoré y que me abrió el camino hacia el Este. Camino en el que ando extraviado todavía hoy. Y que me apartó de una existencia frustrante, vulgar, previsible y mediocre. Eso fue en Rodez, una pequeña ciudad del Aveyron francés. Un par de meses después de que tumbaran las Torres Gemelas en New York. Aquel viaje me cambió literalmente la vida.

En Vilnius mi amigo Toni se improvisó unos memorables solos de bajo en una fiesta que organizamos con una veintena de lituanos, estonios y turcos. Fue una gozada. El otro día uno de los participantes en aquella fiesta me preguntó por él. Os dejo con una de sus mejores composiciones. Hoy la he encontrado causalmente en You Tube. Me trae recuerdos de mi ciudad. De mi entorno. De la gente a la que quiero todavía. Del sitio al que nunca voy a volver. El tema se titula "El sentido de la vida". Y de hecho aún recuerdo aquella noche que escuché el tema por primera vez. Me lo puso Toni en un viejo CD player que traía consigo. Eso fue en Rodez, en el marco de un intercambio internacional del programa Youth. Me metí en la habitación de Toni para liarme unos porros con él. Yo acababa de dejar atrás una relación desastrosa con mi antigua compañera catalana que me traicionó y me dejó tirado por otro payo. Llevaba además encima, o mejor dicho lo llevaba dentro, un linfoma de Hodgkin que me iba a atar a una máquina por un año. La máquina me estuvo bombeando en la sangre tres litros y medio de un cóctel venenoso en sesiones semanales de más de cinco horas. En la unidad de quimioterapia del Hospital de mi ciudad. Ése fue probablemente uno de los momentos más oscuros de mi vida. Toni me puso esta canción allá en aquella habitación destartalada del hostel de juventud de Rodez donde nos alojábamos la treintena de personas que participábamos en el intercambio internacional. Y me dijo que debía tirar para adelante, enfrentarme a la adversidad y buscar el sentido de mi vida. Y bueno, hoy he descubierto que alguien colgó el tema en You Tube. Y no he podido evitar mirar atrás. Con una mezcla de tristeza, decepción y nostalgia. Y he decidido incluir "El sentido de la vida" en este blog que escribo desde el Este de Europa. De alguna manera forma parte de mi recorrido vital en estos últimos años. Pongo una y otra vez, de forma obsesiva, el tema. Y la voz de Tremendo flota en el aire y se apodera de mi pequeño apartamento soviético. Y va más allá y atraviesa las paredes de todo el edificio. Donde hacen sus vidas personas que no conozco. "Hi Platini! que la ópera no acaba hasta que no canta la gorda..." Afuera el viento agita las ramas de los enormes arces y álamos blancos que pueblan el jardín que hay frente al apartamento donde vivo. Entró el otoño aquí y la hojas amarillean y caen ya al suelo. En este tiempo sin redención posible.





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