23 jul. 2012

Culo de pato (II)

(viene del post anterior)
Patos en el Nemunas. Mostrando el culo.
El multiculturalismo, esa nueva forma de totalitarismo soft promovido por las élites para imponer el mercado único global y universalizar los valores de la civilización occidental. Para universalizar la ideología del “libre mercado”. Creando al nuevo ciudadano romano multirracial, ecléctico, polimorfo, mediocre, hedonista. Y medio de la acera de enfrente. Que dice ser amigo de las ballenas, de las focas monje y de los niños. Y de todo lo políticamente correcto. El perfecto meritócrata. El repugnante oportunista rastrero, partícipe y cómplice de la monstruosa pesadilla en la que vivimos. Un individuo adocenado, homogeneizado, idiotizado. Blando, sin sangre. Adaptativo. Egoísta. Que no se cuestiona nada. Que no protesta. Obsesionado solamente con el ascenso social y el triunfo personal. Y dispuesto a metértela por detrás a la primera de cambio. El multiculturalismo, esa perniciosa ideología que consigue integrar definitivamente en el Imperio a las culturas alógenas y a las minorías. Desactivando el potencial antagonista de la diferencia. Transformando al diferente en “trepa”. Eso mismo hizo el Imperio Romano en la etapa final de su largo período de decadencia. Convirtiendo el cristianismo (hoy sería la democracia y los derechos humanos), que durante siglos había sido duramente perseguido, en ideología oficial del Imperio. Legitimadora del poder terrenal del Emperador. Y concediendo la ciudadanía romana a los otrora esclavos. Y elevando a las más altas magistraturas del Imperio a individuos procedentes de la periferia y de las clases subalternas. A emperadores como Obama-Trajano. Que llegaron a ser tanto o más crueles y despiadados que los “auténticos” romanos de pura cepa. El objetivo último del multiculturalismo es transformar a los esclavos en Tiger Woods. Con sus politos Burberry, sus palos de golf y su desaforada adición al sexo bizarro e interracial. Metiendo las pelotitas en todos los agujeros del green como hacen los blancos con "pasta". Hacer que los explotados y miserables del mundo se identifiquen con él. Y quieran ser como él y no como Mumia Abu-Jamal o Malcolm X. Por traer aquí a conocidos ejemplos procedentes de la iconografía popular afroamericana. Y eliminar definitivamente el virus de rebelión de la conciencia de los excluidos por el sistema de explotación capitalista. Colonizando la conciencia misma de los miserables. Para que no quieran ser como Espartaco sino como César. Hacer que los patos quieran ser cisnes. Que los negros quieran ser blancos. Que el obrero quiera ser patrón. El viejo cuento chino del patito feo reactualizado. “Allah la tiene grande y Mahoma toma anfetas”. Que decía una pintada punk en un muro de una fábrica cerrada tras la crisis del textil de los años ochenta. En el arrabal obrero donde me crié yo. En algún punto indefinido de la decadente geografía industrial catalana. En el denominado “cinturón rojo” de la muy olímpica, multicultural, gay-friendly, enrollada y superguay ciudad de Barcelona. La ciudad condal, el ombligo del mundo. Donde se atan los perros con longanizas. La pintada, por cierto, fue borrada con una gruesa capa de pintura gris por las brigadas municipales. Que ejercían de censoras a sueldo del alcalde “sociata” de turno. Censoras al servicio del pensamiento único. Pertrechadas de cubos, escobas, brochas y pintura. En cruzada desigual en defensa de la democracia y de los sacrosantos valores de la nueva civilización multicultural. Y del Imperio Romano de Oriente. En su versión 2.0. En una sociedad de clases, la ideología dominante es aquella de la clase dominante. O algo así decía Karl Marx en algún lado.

Historia de las fotografías: Las fotografias que subo aquí las tomé yo mismo en la ribera del río Nemunas. En una playita que suelo frecuentar cuando hace sol. En el Panemunes parkas. Un parque enorme ubicado no muy lejos del barrio donde vivo. Una zona a la que se llega cruzando el Trijų Mergelių tiltas, o puente de las tres vírgenes. El puente más alto de Kaunas. Un puente sobrio, sin adornos. Construido en tiempos de la Unión Soviética. Y que pide a gritos una mano de pintura urgente y que alguien se acuerde de regresarle las farolas que en su día tuvo. En ese parque, por cierto, tiene su casa nada menos que el mismísimo Rimas Kurtinaitis. Leyenda viva del baloncesto lituano. Pues bien, las fotos que subo al post las tomé muy cerca de la base del puente. Un área donde suelen congregarse todo tipo de aves fluviales. Principalmente patos, cisnes y gaviotas de río. A la caza de peces, ranas e insectos. Y de las migas de pan que les lanzan los bañistas y turistas ocasionales. En las fotografías puede apreciarse unos patos que se zambullían buscando algo con que llenar el buche. Agachando el pescuezo hasta meterlo en el agua. Y alzando el culo. Como si estuvieran rezando a un dios subacuático. Rezando al río Nemunas y buscando batracios que engullir.
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